Observaciones en infrarrojo con el Telescopio Espacial James Webb del exoplaneta rocoso GJ 486 b, demasiado cerca de su estrella para estar en zona habitable y con una temperatura de 430 grados Celsius, han mostrado desconcertantes indicios de vapor de agua.
Si el vapor de agua está asociado con el planeta, eso indicaría que tiene una atmósfera a pesar de su temperatura abrasadora y su proximidad a su estrella. El vapor de agua se ha visto antes en exoplanetas gaseosos, pero hasta la fecha no se ha detectado definitivamente ninguna atmósfera alrededor de un exoplaneta rocoso. Sin embargo, el equipo de astrónomos autor del hallazgo advierte que el vapor de agua podría estar en la propia estrella, específicamente en manchas estelares frías, y no en el planeta.