Categorías
ACTUALIDAD Internacional

Hacker vinculado al narcotráfico vulnera al FBI y utiliza cámaras de CDMX para rastrear a sus agentes

Una auditoría del Inspector General del Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló que un hacker presuntamente contratado por el Cártel de Sinaloa logró comprometer operaciones sensibles del FBI en México, utilizando incluso el sistema de videovigilancia de la Ciudad de México para rastrear a agentes estadounidenses.

De acuerdo con el informe, los hechos ocurrieron en 2018, mientras el FBI trabajaba en una investigación relacionada con el cártel de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Durante ese periodo, un individuo vinculado al grupo criminal contactó a un agente federal y aseguró que la organización había contratado a un hacker especializado en la explotación de teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos.

El informe detalla que el hacker habría identificado a personas que ingresaban y salían de la Embajada de Estados Unidos en la Ciudad de México, incluyendo a un alto funcionario del FBI: el Agregado Legal Adjunto (ALA-T). A partir del número de teléfono móvil del agente, el hacker accedió a registros de llamadas y datos de geolocalización.

Además, se afirma que el sistema de cámaras del gobierno capitalino fue utilizado para seguir los movimientos del funcionario estadounidense por la ciudad e identificar a las personas con las que se reunía. Con esta información, el cártel habría intimidado y, en algunos casos, ordenado el asesinato de potenciales testigos o informantes.

El informe también indica que el objetivo de la auditoría fue evaluar la eficacia de las medidas implementadas por el FBI para proteger sus investigaciones y operaciones sensibles ante amenazas tecnológicas. Como parte del análisis, se entrevistó a 79 funcionarios de la agencia, incluyendo personal de oficinas en Chicago, Houston, Nueva York, Filadelfia y Washington D.C., así como miembros de la sede central del FBI y representantes de la CIA y la Agencia de Inteligencia de Defensa.

El documento plantea preocupaciones significativas sobre la seguridad operativa del FBI en el extranjero y la capacidad de organizaciones criminales para acceder a tecnología con fines de inteligencia y represalia.