
La presidenta Claudia Sheinbaum no dejó pasar la oportunidad para destacar lo que calificó como una jornada electoral sin precedentes: más de 13 millones de personas participaron en la elección judicial, equivalente al 13 por ciento del padrón nacional. Lejos de minimizar la cifra, como han intentado hacer algunos líderes de la oposición, la mandataria convirtió los números en un argumento político contundente.
Con tono firme y cierta ironía, Sheinbaum respondió a las críticas por la supuesta “baja participación” en la consulta. “Apostaban a que no iba a salir nadie a votar. Bueno, votaron más de los que votan por ellos”, afirmó, en referencia directa a las dirigencias del PAN y PRI. Los datos que expuso no fueron menores: en las elecciones federales de 2024, el PAN obtuvo 9.6 millones de votos, el PRI 5.7 millones, e incluso Movimiento Ciudadano quedó por debajo con 6.2 millones. El mensaje es claro: la legitimidad no se mide solo en porcentajes, sino en comparación con sus propios referentes.
Para Sheinbaum, la participación en esta elección supera incluso la registrada en ejercicios previos como la consulta sobre el juicio a expresidentes, celebrada en el sexenio anterior. En aquella ocasión, la afluencia fue apenas la mitad.
Pero el trasfondo del mensaje de la presidenta va más allá de las cifras. La elección, según ella, pone en entredicho la integridad del actual Poder Judicial, al que no dudó en acusar de nepotismo, corrupción y favoritismo. “Resulta que ahora tenemos el mejor Poder Judicial del mundo, pero en nuestro periodo han liberado a 169 personas vinculadas con la delincuencia organizada”, dijo con sarcasmo.
También cuestionó la actuación de la Suprema Corte por bloquear decisiones del Legislativo y por la lentitud deliberada en resolver casos de evasión fiscal. “Hay decisiones que simplemente no se toman, o se toman cuando ya no importan. Mientras tanto, la impunidad se mantiene”, sentenció.
Para Sheinbaum, la elección judicial no fue solo un ejercicio democrático, sino una demostración de fuerza popular que incomoda a quienes están acostumbrados a un poder sin contrapesos ciudadanos. Y en medio de críticas, desconfianza y desinformación, ella se mostró satisfecha. “Bien, contenta. Bien y de buenas”, respondió sonriente al comenzar su conferencia.
El gobierno federal, por su parte, cerró filas. Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación, calificó el proceso como ejemplar, destacando que se desarrolló en paz y sin incidentes mayores. Mientras tanto, Ernestina Godoy, consejera jurídica, recordó que todo comenzó con la reforma constitucional presentada por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador el 5 de febrero de 2024.
En suma, la elección judicial ha sido convertida en una pieza más del relato oficialista: una victoria simbólica frente a los poderes tradicionales, y un recordatorio de que la participación ciudadana, aún en porcentajes moderados, puede convertirse en un argumento político de peso. La pregunta que queda en el aire es: ¿será esta consulta un parteaguas o un episodio aislado?